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LA MESETA PATAGÓNICA, TIERRA DEL FUEGO E ISLAS MALVINAS
Características:
Al sur del río Colorado se encuentra una región lejana subdividida por el Gobierno argentino, con fines administrativos, en los territorios de Neuquén y Río Negro en la sección septentrional, y en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego en la meridional. Excepto a lo largo de la costa atlántica, la región entera se compone de una meseta extremadamente irregular en su superficie, más o menos desprovista de agua al este de la línea de lagos glaciares de los Andes, barrida por los vientos, desnuda de árboles y que sirve de soporte a una población muy escasa.
Estructura física:
Desde el punto de vista estructural y físico, la región contiene cierto número de rasgos interesantes. En la zona oriental, la altitud es moderada, pero las terrazas a lo largo de la costa y las colinas y mesas que se hallan a no mucha distancia en el interior, indican que no existe allí una verdadera llanura costera, excepto a lo largo de las grandes corrientes en su parte septentrional. Cerca ya del mar, las formaciones se componen de capas sedimentarias horizontales. Su superficie está cubierta por restos fluviales y glaciares procedentes de los Andes; y en otras partes está libre de tales materiales adventicios, de modo que las rocas sedimentarias y hasta las graníticas y los productos de su descomposición, en ciertas ocasiones forman el estrato más elevado.
A alguna distancia de los Andes, las formaciones de la Meseta se terminan bruscamente y vienen a formar como una muralla frente a dichas montañas.
Los rasgos superficiales de la región patagónica se deben de un modo notable a una combinación de factores climáticos y estructurales. La escasez de lluvia, en ninguna parte mayor a 250 milímetros en el este de la región andina, es la causa del tipo árido de topografía que domina, y que da un amplio campo de acción a los fuertes vientos de poniente que modelan el paisaje.
La superficie de la Meseta, lo mismo que la de la región subandina, es muy accidentada. Muchos de los llamados ríos que llegan a secarse durante cierto tiempo del año, y numerosos valles y hondonadas completamente desprovistos de agua, junto con otros rasgos difusos de la superficie esculpida, indican la fuerte erosión bajo condiciones climáticas áridas que por lo que parece existían ya en el período Terciario. La superficie no es mucho más llana donde está cubierta de lavas recientes. Bajo un clima árido, las capas superiores agrietadas y con desconchados conservan su forma accidentada durante muy largos períodos; en algunas partes los campos de lava son intransitables.
Los ríos que ahora cruzan la meseta patagónica desde los Andes al Atlántico son bastante viejos para haber labrado valles maduros. En cuanto los ríos patagónicos se acercan al Atlántico, su caudal disminuye; y con el menor nivel de la superficie del terreno corresponde una menor altura de las murallas del valle.
La región subandina ha sido modelada según líneas más abruptas, principalmente por otros agentes que no son los vientos. Incluso en aquella sección que se encuentra al este de la línea divisoria continental, los movimientos de la corteza terrestre han actuado en gran escala. Estos son responsables no sólo de la depresión al sur del Lago Nahuel Huapi y de los valles precordilleranos en Río Negro y Neuquén, sino también de una serie de fallas longitudinales y transversales en los Andes orientales que rompen el sistema montañoso en cierto número de bloques separados.
Al norte del lago Aluminé el escenario de los Andes orientales es característico de estas montañas de laderas secas. La vegetación está muy difusa. La mayoría de los cursos de agua son intermitentes y los que están en actividad arrastran a la llanura depósitos aluviales que forman abanicos o conos de deyección a la salida de sus valles montañosos. Pero con el aumento de precipitaciones hacia el sur, combinado con la disminución de la altitud de los Andes, llega a producirse un cambio en la fisonomía del paisaje.
Los bordes occidental y meridional de la Tierra del Fuego representan una continuación de la Cadena costera chilena, siendo montañosos y escarpados.
Las Islas Malvinas se parecen a la parte occidental de al Tierra del Fuego, como muestra evidente de una extensa glaciación. La superficie de estas islas es montañosa, pero está exenta de irregularidades salientes.
Dos rasgos, la aridez general y los fuertes vientos, dominan en el clima a lo largo de la región patagónica y se extienden, aunque con ligeras modificaciones, a las llanuras bajas de la Tierra del Fuego. Tan sólo una pequeña parte del conjunto recibe precipitaciones mayores de 250 milímetros como promedio anual. La escasa lluvia de casi toda la región patagónica cae principalmente durante el invierno y está asociada con depresiones atmosféricas que avanzan hacia el este desde el Pacífico.
En el último de estos dos territorios el agua dulce se encuentra solamente en localidades dispersas y bajo condiciones especiales; ya sea en valles de ríos permanentes, ya sea en las depresiones llamadas “mallines” suficientemente provistas de agua en busca de salida, o a lo largo de los bordes de los mantos de lava depositados sobre estratos impermeables, donde el agua de lluvia trabajado a través de las grietas de la lava buscando salida.
La vegetación en estos tres tipos más favorecidos de situación contrasta por su verdor y variedad con la vegetación gris y xerofítica de las mesetas. Las praderas son abundantes en los valles fluviales y en las tierras altas subalpinas en las cercanías de los lagos.
La población y las actividades económicas:
La población de la Patagonia y Tierra del Fuego está aún muy diseminada. La colonización europea de la Meseta patagónica, desde el río Negro hasta el estrecho, ha tenido efecto en tiempos bastante recientes, ya que los indios siguieron siendo dueños de la región hasta que fueron rápidamente sometidos. La construcción del ferrocarril desde Bahía Blanca, que llegó primeramente a Neuquén, ocupando una importante posición en la confluencia del Neuquén con el río Limay, y después a Zapala en el borde de la meseta cubierta de lava que linda con la Precordillera, ha puesto esta parte de la región subandina en comunicación con los frigoríficos de la costa atlántica.
La vanguardia de la colonización en todo el resto de Patagonia ha estado formada por pastores de ovejas, y representan en la actualidad su más importante fuente de riqueza. Esta industria ganadera fue asistida en sus etapas iniciales por la relativa facilidad con que el producto principal, la lana, podía ser transportado desde puntos del interior a la costa. El establecimiento de frigoríficos en Punta Arenas, Gallegos, San Julián y Deseado, además de los de San Antonio y Bahía Blanca, así como la construcción de ferrocarriles desde estos puntos hacia el oeste a través de la meseta, han guiado la concentración en ésta de la carne, así como de la lana.
Con el tiempo, la exclusiva atención al ganado vacuno, que hasta ahora ha caracterizado el desenvolvimiento de Patagonia, no es de dudar que se modificará en cierto sentido, en particular por un incremento del ganado vacuno en la región subandina. El descubrimiento de petróleo en Rivadavia ha dado nacimiento a una industria localizada. Con respecto a la industria maderera, aunque los bosques de la región patagónica preandina son y seguirán siendo de difícil explotación, no puede decirse lo mismo de los de la parte meridional de al tierra del Fuego.
El futuro de Patagonia y de sus partes más distantes está en camino de afianzarse. Del mismo modo que las ovejas han sido obligadas desde la Pampa a dejar lugar para el ganado vacuno y los cereales, así fueron perdiendo terreno en otras partes del mundo donde primitivamente tuvieron desarrollo.
Características:
Al sur del río Colorado se encuentra una región lejana subdividida por el Gobierno argentino, con fines administrativos, en los territorios de Neuquén y Río Negro en la sección septentrional, y en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego en la meridional. Excepto a lo largo de la costa atlántica, la región entera se compone de una meseta extremadamente irregular en su superficie, más o menos desprovista de agua al este de la línea de lagos glaciares de los Andes, barrida por los vientos, desnuda de árboles y que sirve de soporte a una población muy escasa.
Estructura física:
Desde el punto de vista estructural y físico, la región contiene cierto número de rasgos interesantes. En la zona oriental, la altitud es moderada, pero las terrazas a lo largo de la costa y las colinas y mesas que se hallan a no mucha distancia en el interior, indican que no existe allí una verdadera llanura costera, excepto a lo largo de las grandes corrientes en su parte septentrional. Cerca ya del mar, las formaciones se componen de capas sedimentarias horizontales. Su superficie está cubierta por restos fluviales y glaciares procedentes de los Andes; y en otras partes está libre de tales materiales adventicios, de modo que las rocas sedimentarias y hasta las graníticas y los productos de su descomposición, en ciertas ocasiones forman el estrato más elevado.
A alguna distancia de los Andes, las formaciones de la Meseta se terminan bruscamente y vienen a formar como una muralla frente a dichas montañas.
Los rasgos superficiales de la región patagónica se deben de un modo notable a una combinación de factores climáticos y estructurales. La escasez de lluvia, en ninguna parte mayor a 250 milímetros en el este de la región andina, es la causa del tipo árido de topografía que domina, y que da un amplio campo de acción a los fuertes vientos de poniente que modelan el paisaje.
La superficie de la Meseta, lo mismo que la de la región subandina, es muy accidentada. Muchos de los llamados ríos que llegan a secarse durante cierto tiempo del año, y numerosos valles y hondonadas completamente desprovistos de agua, junto con otros rasgos difusos de la superficie esculpida, indican la fuerte erosión bajo condiciones climáticas áridas que por lo que parece existían ya en el período Terciario. La superficie no es mucho más llana donde está cubierta de lavas recientes. Bajo un clima árido, las capas superiores agrietadas y con desconchados conservan su forma accidentada durante muy largos períodos; en algunas partes los campos de lava son intransitables.
Los ríos que ahora cruzan la meseta patagónica desde los Andes al Atlántico son bastante viejos para haber labrado valles maduros. En cuanto los ríos patagónicos se acercan al Atlántico, su caudal disminuye; y con el menor nivel de la superficie del terreno corresponde una menor altura de las murallas del valle.
La región subandina ha sido modelada según líneas más abruptas, principalmente por otros agentes que no son los vientos. Incluso en aquella sección que se encuentra al este de la línea divisoria continental, los movimientos de la corteza terrestre han actuado en gran escala. Estos son responsables no sólo de la depresión al sur del Lago Nahuel Huapi y de los valles precordilleranos en Río Negro y Neuquén, sino también de una serie de fallas longitudinales y transversales en los Andes orientales que rompen el sistema montañoso en cierto número de bloques separados.
Al norte del lago Aluminé el escenario de los Andes orientales es característico de estas montañas de laderas secas. La vegetación está muy difusa. La mayoría de los cursos de agua son intermitentes y los que están en actividad arrastran a la llanura depósitos aluviales que forman abanicos o conos de deyección a la salida de sus valles montañosos. Pero con el aumento de precipitaciones hacia el sur, combinado con la disminución de la altitud de los Andes, llega a producirse un cambio en la fisonomía del paisaje.
Los bordes occidental y meridional de la Tierra del Fuego representan una continuación de la Cadena costera chilena, siendo montañosos y escarpados.
Las Islas Malvinas se parecen a la parte occidental de al Tierra del Fuego, como muestra evidente de una extensa glaciación. La superficie de estas islas es montañosa, pero está exenta de irregularidades salientes.
Dos rasgos, la aridez general y los fuertes vientos, dominan en el clima a lo largo de la región patagónica y se extienden, aunque con ligeras modificaciones, a las llanuras bajas de la Tierra del Fuego. Tan sólo una pequeña parte del conjunto recibe precipitaciones mayores de 250 milímetros como promedio anual. La escasa lluvia de casi toda la región patagónica cae principalmente durante el invierno y está asociada con depresiones atmosféricas que avanzan hacia el este desde el Pacífico.
En el último de estos dos territorios el agua dulce se encuentra solamente en localidades dispersas y bajo condiciones especiales; ya sea en valles de ríos permanentes, ya sea en las depresiones llamadas “mallines” suficientemente provistas de agua en busca de salida, o a lo largo de los bordes de los mantos de lava depositados sobre estratos impermeables, donde el agua de lluvia trabajado a través de las grietas de la lava buscando salida.
La vegetación en estos tres tipos más favorecidos de situación contrasta por su verdor y variedad con la vegetación gris y xerofítica de las mesetas. Las praderas son abundantes en los valles fluviales y en las tierras altas subalpinas en las cercanías de los lagos.
La población y las actividades económicas:
La población de la Patagonia y Tierra del Fuego está aún muy diseminada. La colonización europea de la Meseta patagónica, desde el río Negro hasta el estrecho, ha tenido efecto en tiempos bastante recientes, ya que los indios siguieron siendo dueños de la región hasta que fueron rápidamente sometidos. La construcción del ferrocarril desde Bahía Blanca, que llegó primeramente a Neuquén, ocupando una importante posición en la confluencia del Neuquén con el río Limay, y después a Zapala en el borde de la meseta cubierta de lava que linda con la Precordillera, ha puesto esta parte de la región subandina en comunicación con los frigoríficos de la costa atlántica.
La vanguardia de la colonización en todo el resto de Patagonia ha estado formada por pastores de ovejas, y representan en la actualidad su más importante fuente de riqueza. Esta industria ganadera fue asistida en sus etapas iniciales por la relativa facilidad con que el producto principal, la lana, podía ser transportado desde puntos del interior a la costa. El establecimiento de frigoríficos en Punta Arenas, Gallegos, San Julián y Deseado, además de los de San Antonio y Bahía Blanca, así como la construcción de ferrocarriles desde estos puntos hacia el oeste a través de la meseta, han guiado la concentración en ésta de la carne, así como de la lana.
Con el tiempo, la exclusiva atención al ganado vacuno, que hasta ahora ha caracterizado el desenvolvimiento de Patagonia, no es de dudar que se modificará en cierto sentido, en particular por un incremento del ganado vacuno en la región subandina. El descubrimiento de petróleo en Rivadavia ha dado nacimiento a una industria localizada. Con respecto a la industria maderera, aunque los bosques de la región patagónica preandina son y seguirán siendo de difícil explotación, no puede decirse lo mismo de los de la parte meridional de al tierra del Fuego.
El futuro de Patagonia y de sus partes más distantes está en camino de afianzarse. Del mismo modo que las ovejas han sido obligadas desde la Pampa a dejar lugar para el ganado vacuno y los cereales, así fueron perdiendo terreno en otras partes del mundo donde primitivamente tuvieron desarrollo.