Estimados alumnos del CONSUDEC:
Les envío uno de los capítulos sobre América del Sur. Recuerden actualizar información económica, social y ambiental.
Capítulo XVI
LA REGIÓN INTERIOR PAMPEANA Y LAS PRECORDILLERAS
Características:
Entre las tierras bajas del Chaco y de la Pampa encontramos una zona intermedia estrecha y alargada que se extiende desde el Bermejo (a los 25º de lat. S.) al río Colorado (a los 37º de latitud S).
La región alcanza su extensión más oriental en las sierras de la Pampa, en Córdoba y San Luis. Detrás de ellas existe un ancho e irregular valle abierto hacia el Sur. Las alienaciones de la Precordillera, las cuales llegan a marcarse a los 30º de latitud S, se articulan hacia el norte con los Andes, pero se suceden inmediatamente por otras alineaciones similares destacadas o medio destacadas que aparecen de un modo confuso en Tucumán, Salta y Jujuy. Los Andes se curvan hacia el oeste a causa de la región de la Precordillera y avanza hasta la provincia de San Juan, y por esto en esta región alcanza su anchura máxima de unos 644 kilómetros. Sin embargo, a partir de los 27,5º de latitud S, en Catamarca, la Cordillera Real hace su aparición y se inclina hacia el NE hasta reducir la zona de la Precordillera a una anchura casi uniforme de unos 240 kilómetros.
El corazón de la zona subandina septentrional se encuentra en los valles de Salta y Jujuy, desde los cuales cierto número de rutas naturales se abren hacia el exterior.
Al sur de las alineaciones de la Pampa, en Córdoba y San Luis, la zona de la Precordillera es estrecha. Unas pocas alienaciones menores se separan como estribaciones de Los Andes.
La geología:
La geología de la región entera comprendida entre las llanuras orientales y los Andes es tan complicada como su relieve. Desde Mendoza hacia el Sur, los estratos superficiales se componen de arena y materiales aluviales groseros en las tierras bajas y principalmente de rocas del Paleozoico al Cretácico en las laderas orientales de los Andes.
En la parte más ancha de la zona entre los 33º y los 27º de latitud sur, se han reconocido dos regiones distintas desde el punto de vista de su estructura. Las alineaciones distantes de la Pampa y los tres grupos de sierras al Este de la de Famatina se componen de rocas muy antiguas (pizarras, granitos y esquistos) pertenecientes al Precámbrico y primeros períodos del Paleozoico. Estos, en algunos lugares, están cubiertos por depósitos sedimentarios posteriores. El bolsón de Fiambalá, al este mismo de la sierra de Famatina, marca la frontera entre las montañas que por su estructura pertenecen a las series pampeanas y el sistema de las Precordillera representado por la sierra de Famatina y su prolongación septentrional. La última se compone sobre todo de rocas plegadas del paleozoico, con abundantes erupciones volcánicas recientes y se distinguen de los Andes occidentales porque éstos comprenden formaciones mesozoicas.
La sierra de Córdoba y las demás alineaciones pertenecientes al grupo de las Pampas presentan un tipo más avanzado de topografía que el de las alineaciones de los bordes. Su plan general sugiere inclinación más bien que plegamiento y deslizamiento. Sus cumbres son planas o redondeadas, y sus estribaciones están bien desarrolladas. Aunque las alineaciones secundarias participaron en la gran elevación de los Andes que ocurrió en los tiempos terciarios y pleistocenos, los movimientos que las afectaron no fueron tan intensos que llegaran a cambiar la disposición general de la topografía, ni tampoco fueron la causa suficiente para desarrollar por completo un nuevo ciclo de erosión. Las erupciones volcánicas se produjeron sobre una superficie que había sido modelada hasta alcanzar la madurez del relieve antes del levantamiento; así los volcanes alcanzan gran altitud sobre la meseta, especialmente en sus bordes, y son tan numerosos que llegan a formar murallas continuas a ambos lados de varios miles de metros de altura sobre la meseta. Son tan recientes estos volcanes que la denudación apenas ha alterado su silueta.
El clima:
El clima de la zona intermedia entre las llanuras fértiles y Los Andes propiamente dichos es árido en su totalidad. La lluvia es menor de 400milímetros, excepto en la media ladera de las sierras orientales; y como ocurre casi por completo en el verano, la evaporación es intensa, y la cantidad aprovechable de agua corriente, muy pequeña. El factor que más influye en las lluvias de la región es el sistema de bajas presiones casi permanente sobre el Chaco. Durante el verano, éstas llegan a ser intensas, y los vientos de levante ocasionan lluvias en las laderas orientales de las montañas, permaneciendo secas las vertientes occidentales y los valles tectónicos. La parte septentrional de la zona de Precordillera en Tucumán, Salta y Jujuy recibe más cantidad de precipitaciones que la meridional, ya que es más estrecha y está más cerca de la región de copiosas lluvias tropicales. La región interior pampeana entre la sierra de Córdoba y el río Colorado posee lluvias inciertas cuyo origen es el mismo que el de las precipitaciones sobre la Pampa y el Uruguay. Su sección occidental se encuentra sobre el dilatado barde árido que se extiende desde el Norte de Chile hasta Patagonia, y la mayoría de las escasas lluvias que caen en esta sección se deben a perturbaciones atmosféricas locales. En sus partes orientales (en San Luis y en la Pampa), que están en el margen de la zona cultivable a causa del factor climático, las cosechas están expuestas de un modo especial a sufrir de las irregularidades de la lluvia. Por esto, en la región de la Precordillera, el riego es de suprema importancia para la agricultura.
Las condiciones climáticas son menos duras desde Tucumán hacia el norte; pero incluso allí, la larga estación seca es bastante pronunciada, y las sequías se presentan a veces, siendo más dañinas en sus consecuencias al extenderse los cultivos a tierras que nos están tan protegidas contra este tipo de riego como aquellas limitadas a corrientes permanentes
Vegetación:
En una zona que se extiende sobre más de 16º de latitud y con grandes diferencias de altitud, es evidente que allí deben existir amplias variaciones en la vegetación. Pastos ordinarios y monte bajo predominan en la parte occidental de la Pampa, en Mendoza y en San Juan. En San Luis, un tipo abierto de bosque comienza y se extiende desde allí hacia el norte a través de La Rioja y Catamarca, cediendo el puesto al bosque del Chaco hacia el río Dulce, en Santiago del Estero, pero se degrada en una estrecha lengua de tierra sobre las más altas laderas montañosas hasta Jujuy. Paralelamente a esta última se encuentra una faja de bosque subtropical. En el este, esta faja de bosque subtropical se confunde con el bosque del Chaco en la base de las montañas, pero hacia el norte se extiende como bosque (templado), y eventualmente enlaza con las grandes superficies forestales de las cuencas del Madeira y Amazonas. En Salta, la zona de bosque, sobre los flancos de la montaña, alcanza la altitud de 1350 a 1800 metros, por encima de los cuales constituye una cubierta pobre de vegetación que gradualmente da paso a un matorral difuso con césped de “ichu”. Los mejores árboles, como es natural, se encuentran a lo largo de las corrientes de agua, particularmente en las porciones meridional y occidental de la zona forestal. Excepto en los valles más húmedos, donde los sauces son frecuentes y alcanzan gran tamaño, los árboles son generalmente raquíticos y consisten con preferencia en especies de leguminosas, tales como el algarrobo. Si bien estos bosques suministran muy poca madera para el consumo exterior, son de la mayor importancia para la población local, que cuenta con ellos para proveerse de combustible y para los usos generales de la madera.
La faja de bosque subtropical del norte de la Argentina debe su existencia a la combinación de calor y humedad, estando esta última interceptada por el frente de alineaciones montañosas. La extensión limitada del bosque, su carácter mixto y la dificultad del acceso a muchos lugares del mismo, impiden el establecimiento de una vasta explotación de madera.
Actividades económicas:
De las industrias de la faja de territorio comprendida en Argentina entre las llanuras y los Andes, dos de ellas existen hace siglos y todavía monopolizan la atención en la actualidad (ganadería y agricultura). La tercera industria, la minería, nunca ha pretendido el puesto importante que ella ocupara departe de los Andes, considerados en su conjunto, y ahora está abandonada a no ser en uno o dos lugares.
La ganadería (vacuno, caballos y mulos) en la zona subandina oriental fue favorecida en los más lejanos días por la fuerte demanda de estos animales en los distritos mineros de los Andes. El forraje para los animales fue obtenido en parte de los pastizales abiertos en las tierras de matorral y las laderas montañosas y en parte de los ricos campos de alfalfa y praderas en el fondo de los valles y bolsones. Estos últimos sirven asimismo en los centros de engorde y reacondicionamiento para el ganado que vino desde la Pampa. Ciudades como Salta y Tinogasta surgen en puntos donde fueron abundantes los pastos de regadío y de donde el ganado era despachado por abruptos caminos a Chile septentrional y a las regiones de la meseta de Bolivia y Perú.
En la actualidad los pastores de las estepas tienden a tomar por su propia cuenta sus providencias contra las sequías, y sus miradas se dirigen a los frigoríficos y saladeros del río de la Plata como los mejores mercados para su ganado. Con el desarrollo del mercado internacional en Buenos Aires se ha llegado a establecer otra forma de ganadería en las tierras altas más secas del NO.
Aparte el cultivo de alfalfa, el cual pertenece más bien a la industria pastoral, la agricultura en toda la región está interesada en el cultivo del trigo y del maíz; pero dos productos especializados, el azúcar y el vino, se cosechan relativamente en gran escala en los lugares favorecidos.
Las partes más cálidas y más húmedas de la zona subandina, con su predominio de lluvias estivales, dispone de todas las condiciones requeridas para el cultivo del maíz, mientras que las zonas relativamente secas de la región comprendida entre Salta y el territorio de la Pampa.
Las zonas productoras de azúcar están situadas en Tucumán y Jujuy, con una pequeña expansión hacia el NE, en Salta hasta la frontera boliviana. En las provincias de Tucumán y Jujuy, las industrias están centradas alrededor de las ciudades que llevan el mismo nombre que las provincias, y deben su origen a que su emplazamiento ofrece un lugar conveniente para el aprovisionamiento de los rebaños de ganado vacuno y bestias de carga en su largo viaje hasta el Perú.
En esta zona productora de azúcar del NO de la Argentina, la industria está bien organizada debido en cierto modo a la concentración de campos en superficies relativamente dedicadas a ella, los “cañeros”, que cultivan la caña, y los “ingenieros”, que asimismo la cultivan y compran el producto bruto a los primeros, y extraen el azúcar. En Salta y Jujuy, la industria trabaja a gran escala, poseyendo su montaje propio equipado para la extracción. Las áreas de tierra con el clima y fertilidad apropiados están estrictamente limitadas; el rendimiento de azúcar a partir de la caña era ya muy bajo y lo sería todavía más si el cultivo se extendiera un día a tierras menos favorables.
La producción de la vid, lo mismo que la del azúcar, ha sido establecida en territorios de regadío al pie de los Andes, los cuales en lejanos días fueron importantes centros de engorde de ganado. Sin embargo las vides se encuentran en condiciones más apropiadas al sur de la zona, en que se combinan calor y lluvias estivales. En términos generales el límite septentrional de producción de la vid se encuentra a lo largo de la línea que marca el límite meridional del cultivo del maíz. Tres centros, Mendoza, San Juan y San Rafael son de importancia sobresaliente en la producción de vino en la Argentina.
Estos distritos vinícolas del oeste de la Argentina son excepcionales entre los del mundo entero, por estar situados en una región cuyo clima no es mediterráneo, pero en la cual, por el contrario, sus escasas lluvias caen casi enteramente durante los meses de verano. La humedad requerida por las vides y árboles frutales se obtiene por medio del riego, que ocupa un lugar saliente en la vida económica de las colonizaciones. La industria vinícola está muy bien organizada, especialmente en Mendoza, donde se establece una distinción bastante clara entre los cosecheros y los “bodegueros” que poseen extensas cavas y tienen facilidades especiales para la fermentación del mosto y para la crianza y almacenaje del vino.
En cuanto a las zonas mineras, casi todas están situadas en los distritos del O y NO; pero aunque los depósitos son bastantes extensos, la producción actual es muy pequeña. La zona occidental, ocupada por las sierras de las Precordilleras, muestra una mineralización similar a la de los Andes principales en su parte O y N. En un tiempo, la plata se extrajo de allí en gran escala; pero en el siglo actual la atención se ha limitado al cobre argentífero y aurífero en La Rioja de Catamarca, no siendo explotables las difusas menos de plomo. Situados sobre alturas extremadas, los centros mineros no fueron nunca muy prósperos, y en la actualidad es escaso el laboreo de minas en Argentina, fuera de la provincia de Jujuy, donde algo de plomo, cinc y plata se produce por una compañía moderna y muy activa.
La realidad es que, aunque los minerales de varias especies estén difundidos en la región del NO, hasta ahora no se han descubierto allí depósitos tan ricos como los de los Andes occidentales.
El petróleo se ha encontrado en dos campos distintos de la región subandina. Se halla uno de ellos en una larga y estrecha faja de territorio que va desde las cercanías de Mendoza hasta más allá del Alto Neuquén; pero los pozos se agotan pronto y el rendimiento total es pequeño. El otro comienza un poco al sur de Salta y se extiende hacia el NE, a lo largo del valle del río Grande de Jujuy. El rendimiento de petróleo en el campo septentrional hasta ahora no es muy considerable; pero si se desarrolla demostrará ser un inmenso beneficio.
Comunicaciones:
En lo que respecta a las comunicaciones, la región entera desde la Quica y Orán, cerca de la frontera boliviana, hasta Zapala y Neuquén, en el N de Patagonia, se ha logrado unir con Buenos Aires por medio de ferrocarriles.
Hasta ahora el efecto de los ferrocarriles ha sido resolver las conexiones, las cuales la región subandina ha venido estableciendo bajo su propia iniciativa independiente con los distritos que no son argentinos hacia el Pacífico y la Meseta. Pero el enlace con los ferrocarriles de la Meseta boliviana, efectuado en 1926, permitirá pronto o tarde restablecer en más activa escala que nunca las relaciones comerciales entre las provincias del NO, de al Argentina y los distritos mineros más alejados.
La desolada naturaleza de la región atravesada en la Meseta puede ser resumida en el hecho de que la población del territorio argentino de los Andes no pasa de 3000 personas, todos ellos indios que viven en la orilla oriental de la Puna. El ferrocarril no hace más que unir dos regiones complementarias desde el punto de vista económico, cruzando una de las zonas más inhospitalarias del mundo aparte las regiones polares.
Características:
Entre las tierras bajas del Chaco y de la Pampa encontramos una zona intermedia estrecha y alargada que se extiende desde el Bermejo (a los 25º de lat. S.) al río Colorado (a los 37º de latitud S).
La región alcanza su extensión más oriental en las sierras de la Pampa, en Córdoba y San Luis. Detrás de ellas existe un ancho e irregular valle abierto hacia el Sur. Las alienaciones de la Precordillera, las cuales llegan a marcarse a los 30º de latitud S, se articulan hacia el norte con los Andes, pero se suceden inmediatamente por otras alineaciones similares destacadas o medio destacadas que aparecen de un modo confuso en Tucumán, Salta y Jujuy. Los Andes se curvan hacia el oeste a causa de la región de la Precordillera y avanza hasta la provincia de San Juan, y por esto en esta región alcanza su anchura máxima de unos 644 kilómetros. Sin embargo, a partir de los 27,5º de latitud S, en Catamarca, la Cordillera Real hace su aparición y se inclina hacia el NE hasta reducir la zona de la Precordillera a una anchura casi uniforme de unos 240 kilómetros.
El corazón de la zona subandina septentrional se encuentra en los valles de Salta y Jujuy, desde los cuales cierto número de rutas naturales se abren hacia el exterior.
Al sur de las alineaciones de la Pampa, en Córdoba y San Luis, la zona de la Precordillera es estrecha. Unas pocas alienaciones menores se separan como estribaciones de Los Andes.
La geología:
La geología de la región entera comprendida entre las llanuras orientales y los Andes es tan complicada como su relieve. Desde Mendoza hacia el Sur, los estratos superficiales se componen de arena y materiales aluviales groseros en las tierras bajas y principalmente de rocas del Paleozoico al Cretácico en las laderas orientales de los Andes.
En la parte más ancha de la zona entre los 33º y los 27º de latitud sur, se han reconocido dos regiones distintas desde el punto de vista de su estructura. Las alineaciones distantes de la Pampa y los tres grupos de sierras al Este de la de Famatina se componen de rocas muy antiguas (pizarras, granitos y esquistos) pertenecientes al Precámbrico y primeros períodos del Paleozoico. Estos, en algunos lugares, están cubiertos por depósitos sedimentarios posteriores. El bolsón de Fiambalá, al este mismo de la sierra de Famatina, marca la frontera entre las montañas que por su estructura pertenecen a las series pampeanas y el sistema de las Precordillera representado por la sierra de Famatina y su prolongación septentrional. La última se compone sobre todo de rocas plegadas del paleozoico, con abundantes erupciones volcánicas recientes y se distinguen de los Andes occidentales porque éstos comprenden formaciones mesozoicas.
La sierra de Córdoba y las demás alineaciones pertenecientes al grupo de las Pampas presentan un tipo más avanzado de topografía que el de las alineaciones de los bordes. Su plan general sugiere inclinación más bien que plegamiento y deslizamiento. Sus cumbres son planas o redondeadas, y sus estribaciones están bien desarrolladas. Aunque las alineaciones secundarias participaron en la gran elevación de los Andes que ocurrió en los tiempos terciarios y pleistocenos, los movimientos que las afectaron no fueron tan intensos que llegaran a cambiar la disposición general de la topografía, ni tampoco fueron la causa suficiente para desarrollar por completo un nuevo ciclo de erosión. Las erupciones volcánicas se produjeron sobre una superficie que había sido modelada hasta alcanzar la madurez del relieve antes del levantamiento; así los volcanes alcanzan gran altitud sobre la meseta, especialmente en sus bordes, y son tan numerosos que llegan a formar murallas continuas a ambos lados de varios miles de metros de altura sobre la meseta. Son tan recientes estos volcanes que la denudación apenas ha alterado su silueta.
El clima:
El clima de la zona intermedia entre las llanuras fértiles y Los Andes propiamente dichos es árido en su totalidad. La lluvia es menor de 400milímetros, excepto en la media ladera de las sierras orientales; y como ocurre casi por completo en el verano, la evaporación es intensa, y la cantidad aprovechable de agua corriente, muy pequeña. El factor que más influye en las lluvias de la región es el sistema de bajas presiones casi permanente sobre el Chaco. Durante el verano, éstas llegan a ser intensas, y los vientos de levante ocasionan lluvias en las laderas orientales de las montañas, permaneciendo secas las vertientes occidentales y los valles tectónicos. La parte septentrional de la zona de Precordillera en Tucumán, Salta y Jujuy recibe más cantidad de precipitaciones que la meridional, ya que es más estrecha y está más cerca de la región de copiosas lluvias tropicales. La región interior pampeana entre la sierra de Córdoba y el río Colorado posee lluvias inciertas cuyo origen es el mismo que el de las precipitaciones sobre la Pampa y el Uruguay. Su sección occidental se encuentra sobre el dilatado barde árido que se extiende desde el Norte de Chile hasta Patagonia, y la mayoría de las escasas lluvias que caen en esta sección se deben a perturbaciones atmosféricas locales. En sus partes orientales (en San Luis y en la Pampa), que están en el margen de la zona cultivable a causa del factor climático, las cosechas están expuestas de un modo especial a sufrir de las irregularidades de la lluvia. Por esto, en la región de la Precordillera, el riego es de suprema importancia para la agricultura.
Las condiciones climáticas son menos duras desde Tucumán hacia el norte; pero incluso allí, la larga estación seca es bastante pronunciada, y las sequías se presentan a veces, siendo más dañinas en sus consecuencias al extenderse los cultivos a tierras que nos están tan protegidas contra este tipo de riego como aquellas limitadas a corrientes permanentes
Vegetación:
En una zona que se extiende sobre más de 16º de latitud y con grandes diferencias de altitud, es evidente que allí deben existir amplias variaciones en la vegetación. Pastos ordinarios y monte bajo predominan en la parte occidental de la Pampa, en Mendoza y en San Juan. En San Luis, un tipo abierto de bosque comienza y se extiende desde allí hacia el norte a través de La Rioja y Catamarca, cediendo el puesto al bosque del Chaco hacia el río Dulce, en Santiago del Estero, pero se degrada en una estrecha lengua de tierra sobre las más altas laderas montañosas hasta Jujuy. Paralelamente a esta última se encuentra una faja de bosque subtropical. En el este, esta faja de bosque subtropical se confunde con el bosque del Chaco en la base de las montañas, pero hacia el norte se extiende como bosque (templado), y eventualmente enlaza con las grandes superficies forestales de las cuencas del Madeira y Amazonas. En Salta, la zona de bosque, sobre los flancos de la montaña, alcanza la altitud de 1350 a 1800 metros, por encima de los cuales constituye una cubierta pobre de vegetación que gradualmente da paso a un matorral difuso con césped de “ichu”. Los mejores árboles, como es natural, se encuentran a lo largo de las corrientes de agua, particularmente en las porciones meridional y occidental de la zona forestal. Excepto en los valles más húmedos, donde los sauces son frecuentes y alcanzan gran tamaño, los árboles son generalmente raquíticos y consisten con preferencia en especies de leguminosas, tales como el algarrobo. Si bien estos bosques suministran muy poca madera para el consumo exterior, son de la mayor importancia para la población local, que cuenta con ellos para proveerse de combustible y para los usos generales de la madera.
La faja de bosque subtropical del norte de la Argentina debe su existencia a la combinación de calor y humedad, estando esta última interceptada por el frente de alineaciones montañosas. La extensión limitada del bosque, su carácter mixto y la dificultad del acceso a muchos lugares del mismo, impiden el establecimiento de una vasta explotación de madera.
Actividades económicas:
De las industrias de la faja de territorio comprendida en Argentina entre las llanuras y los Andes, dos de ellas existen hace siglos y todavía monopolizan la atención en la actualidad (ganadería y agricultura). La tercera industria, la minería, nunca ha pretendido el puesto importante que ella ocupara departe de los Andes, considerados en su conjunto, y ahora está abandonada a no ser en uno o dos lugares.
La ganadería (vacuno, caballos y mulos) en la zona subandina oriental fue favorecida en los más lejanos días por la fuerte demanda de estos animales en los distritos mineros de los Andes. El forraje para los animales fue obtenido en parte de los pastizales abiertos en las tierras de matorral y las laderas montañosas y en parte de los ricos campos de alfalfa y praderas en el fondo de los valles y bolsones. Estos últimos sirven asimismo en los centros de engorde y reacondicionamiento para el ganado que vino desde la Pampa. Ciudades como Salta y Tinogasta surgen en puntos donde fueron abundantes los pastos de regadío y de donde el ganado era despachado por abruptos caminos a Chile septentrional y a las regiones de la meseta de Bolivia y Perú.
En la actualidad los pastores de las estepas tienden a tomar por su propia cuenta sus providencias contra las sequías, y sus miradas se dirigen a los frigoríficos y saladeros del río de la Plata como los mejores mercados para su ganado. Con el desarrollo del mercado internacional en Buenos Aires se ha llegado a establecer otra forma de ganadería en las tierras altas más secas del NO.
Aparte el cultivo de alfalfa, el cual pertenece más bien a la industria pastoral, la agricultura en toda la región está interesada en el cultivo del trigo y del maíz; pero dos productos especializados, el azúcar y el vino, se cosechan relativamente en gran escala en los lugares favorecidos.
Las partes más cálidas y más húmedas de la zona subandina, con su predominio de lluvias estivales, dispone de todas las condiciones requeridas para el cultivo del maíz, mientras que las zonas relativamente secas de la región comprendida entre Salta y el territorio de la Pampa.
Las zonas productoras de azúcar están situadas en Tucumán y Jujuy, con una pequeña expansión hacia el NE, en Salta hasta la frontera boliviana. En las provincias de Tucumán y Jujuy, las industrias están centradas alrededor de las ciudades que llevan el mismo nombre que las provincias, y deben su origen a que su emplazamiento ofrece un lugar conveniente para el aprovisionamiento de los rebaños de ganado vacuno y bestias de carga en su largo viaje hasta el Perú.
En esta zona productora de azúcar del NO de la Argentina, la industria está bien organizada debido en cierto modo a la concentración de campos en superficies relativamente dedicadas a ella, los “cañeros”, que cultivan la caña, y los “ingenieros”, que asimismo la cultivan y compran el producto bruto a los primeros, y extraen el azúcar. En Salta y Jujuy, la industria trabaja a gran escala, poseyendo su montaje propio equipado para la extracción. Las áreas de tierra con el clima y fertilidad apropiados están estrictamente limitadas; el rendimiento de azúcar a partir de la caña era ya muy bajo y lo sería todavía más si el cultivo se extendiera un día a tierras menos favorables.
La producción de la vid, lo mismo que la del azúcar, ha sido establecida en territorios de regadío al pie de los Andes, los cuales en lejanos días fueron importantes centros de engorde de ganado. Sin embargo las vides se encuentran en condiciones más apropiadas al sur de la zona, en que se combinan calor y lluvias estivales. En términos generales el límite septentrional de producción de la vid se encuentra a lo largo de la línea que marca el límite meridional del cultivo del maíz. Tres centros, Mendoza, San Juan y San Rafael son de importancia sobresaliente en la producción de vino en la Argentina.
Estos distritos vinícolas del oeste de la Argentina son excepcionales entre los del mundo entero, por estar situados en una región cuyo clima no es mediterráneo, pero en la cual, por el contrario, sus escasas lluvias caen casi enteramente durante los meses de verano. La humedad requerida por las vides y árboles frutales se obtiene por medio del riego, que ocupa un lugar saliente en la vida económica de las colonizaciones. La industria vinícola está muy bien organizada, especialmente en Mendoza, donde se establece una distinción bastante clara entre los cosecheros y los “bodegueros” que poseen extensas cavas y tienen facilidades especiales para la fermentación del mosto y para la crianza y almacenaje del vino.
En cuanto a las zonas mineras, casi todas están situadas en los distritos del O y NO; pero aunque los depósitos son bastantes extensos, la producción actual es muy pequeña. La zona occidental, ocupada por las sierras de las Precordilleras, muestra una mineralización similar a la de los Andes principales en su parte O y N. En un tiempo, la plata se extrajo de allí en gran escala; pero en el siglo actual la atención se ha limitado al cobre argentífero y aurífero en La Rioja de Catamarca, no siendo explotables las difusas menos de plomo. Situados sobre alturas extremadas, los centros mineros no fueron nunca muy prósperos, y en la actualidad es escaso el laboreo de minas en Argentina, fuera de la provincia de Jujuy, donde algo de plomo, cinc y plata se produce por una compañía moderna y muy activa.
La realidad es que, aunque los minerales de varias especies estén difundidos en la región del NO, hasta ahora no se han descubierto allí depósitos tan ricos como los de los Andes occidentales.
El petróleo se ha encontrado en dos campos distintos de la región subandina. Se halla uno de ellos en una larga y estrecha faja de territorio que va desde las cercanías de Mendoza hasta más allá del Alto Neuquén; pero los pozos se agotan pronto y el rendimiento total es pequeño. El otro comienza un poco al sur de Salta y se extiende hacia el NE, a lo largo del valle del río Grande de Jujuy. El rendimiento de petróleo en el campo septentrional hasta ahora no es muy considerable; pero si se desarrolla demostrará ser un inmenso beneficio.
Comunicaciones:
En lo que respecta a las comunicaciones, la región entera desde la Quica y Orán, cerca de la frontera boliviana, hasta Zapala y Neuquén, en el N de Patagonia, se ha logrado unir con Buenos Aires por medio de ferrocarriles.
Hasta ahora el efecto de los ferrocarriles ha sido resolver las conexiones, las cuales la región subandina ha venido estableciendo bajo su propia iniciativa independiente con los distritos que no son argentinos hacia el Pacífico y la Meseta. Pero el enlace con los ferrocarriles de la Meseta boliviana, efectuado en 1926, permitirá pronto o tarde restablecer en más activa escala que nunca las relaciones comerciales entre las provincias del NO, de al Argentina y los distritos mineros más alejados.
La desolada naturaleza de la región atravesada en la Meseta puede ser resumida en el hecho de que la población del territorio argentino de los Andes no pasa de 3000 personas, todos ellos indios que viven en la orilla oriental de la Puna. El ferrocarril no hace más que unir dos regiones complementarias desde el punto de vista económico, cruzando una de las zonas más inhospitalarias del mundo aparte las regiones polares.
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